• (54 11) 4516-0158 | Paraguay 435, dpto.38, C.A.B.A
  • info@unidosjusticia.org

Prevención Institucional Policial

Home / Prevención Institucional Policial


En términos simplificados, la cantidad y tipo de delitos cometidos son resultado de la confluencia de tres factores: una víctima indefensa o vulnerable, la ausencia de vigilancia o barreras de disuasión y un autor motivado a cometer el ilícito.

El Estado impone el mayor costo y dificultad posible a quien prevea cometer un delito. En este sentido la herramienta fundamental son las instituciones vinculadas a la seguridad, especialmente las policiales. Herramientas como el mapa del delito y la base de datos de delitos cometidos, base de datos que deberá conformar un sistema estadístico centralizado, resultan herramientas vinculadas de suma utilidad. Las experiencias internacionales demuestran, tras un análisis georreferenciado, que la mayor cantidad de delitos cometidos se concentra en pocas áreas determinadas.

Diversos estudios internacionales demuestran que fuerzas policiales con formación moderna, capacitación, equipamiento acorde y principios operativos proactivos, resultan determinantes en cuanto a capacidad de disuasión. Lejos están los tiempos en los que las policías se concentraban en atrapar delincuentes luego de que estos cometieran un delito. Hoy la medida de la eficiencia la marcan los descensos de las tasas criminales y la profundidad de la relación del cuerpo policial con la comunidad que protegen.

Una vez que el delito fue cometido, el Estado debe actuar con la mayor celeridad y eficacia posible. Así, el autor de un ilícito debe ser aprehendido, procesado y condenado de modo tal de que le impongan las medidas que el sistema legislativo prevea para el caso.

La imposición de sanciones penales no resulta un método de prevención demasiado eficaz pero tiene el no menos importante efecto de incapacitación temporal del delincuente para delinquir y de disuasión a quien pretenda cometerlos, pero principalmente, será una oportunidad que el Estado tendrá para intentar re socializar al individuo. Si el Estado logra este último objetivo, habrá roto el círculo vicioso al que ingresa quien delinque. Para esto resulta indispensable contar con un adecuado cuerpo de investigación criminal y peritaje criminológico.

En materia de represión del delito el Estado también debe ser más eficiente, en velocidad y calidad del servicio de justicia, en la capacidad de la policía para llevar a cabo investigaciones, en la eficacia del Ministerio Público para instruir las causas y en el éxito del sistema penitenciario para readaptar y re socializar al condenado previamente a su excarcelación y posteriormente a la misma. En este último caso se hace necesario revisar el control de las medidas cautelares, de las excarcelaciones y beneficios de libertad anticipada y el funcionamiento del patronato de liberados.

En conclusión la capacidad estatal para la prevención delictiva depende del éxito en la aplicación simultánea de estrategias de prevención social, situacional e institucional en lo que refiere a la prevención del delito y estrategias relativas a la eficiencia estatal de las agencias de justicia, policía de investigaciones, Ministerio Público Fiscal y sistema penitenciario en lo referido a la reacción y represión estatal frente al delito.