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Prevención Social

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El delito es un fenómeno social que hasta hoy no ha sido tratado con la especificidad técnica necesaria. Se ha trabajado únicamente sobre sus efectos en forma parcial, impulsando reformas legales y modificando la organización policial a través de espasmódicas medidas que respondieron siempre a necesidades coyunturales.

En general, en Argentina se ha tratado la cuestión de la prevención delictiva desde la ciencia penal como factor determinante en la prevención de ilícitos.  La utilización de la condena penal como instrumento de represión y prevención posee un alcance sumamente limitado.  Vale el ejemplo en este caso de los Estados Unidos, hoy el país con mayor tasa de encarcelamiento y, si bien los índices de seguridad mejoraron, lejos está de ser el país con menores tasas de criminalidad del mundo.

En realidad, aquellos países que tienen una aproximación moderna a la prevención delictiva entienden que las estrategias contra los delitos parten de la aplicación de diversas políticas públicas, tal como sucede con la educación y la salud. De esta última es que se toman conceptos como prevención primaria, secundaria y terciaria orientada a evitar la comisión de delitos. El fin buscado no sólo consiste en la reducción real de las tasas de criminalidad, sino también en la reducción de la sensación de inseguridad que hoy agobia, la mayoría de las veces justificadamente, al ciudadano.

En concreto y en términos simplificados, la cantidad y tipo de delitos cometidos son resultado de la confluencia de tres factores: una víctima indefensa o vulnerable, la ausencia de vigilancia o barreras de disuasión y un autor motivado a cometer el ilícito.

Teniendo en cuenta estos tres factores es que el Estado tiene la facultad de incidir en la situación previniendo el delito. Desde el punto de vista de la víctima podemos encontrar políticas de capacitación sobre la prevención de delitos, especialmente a poblaciones vulnerables como menores y ancianos, como así también programas de asistencia a la víctima, que habilite al Estado a contener a quien ya ha sufrido un delito al tiempo que se trabaje para evitar que vuelva a ser víctima de ello.

La prevención social del delito es quizás la más importante, la que conlleva políticas que insumen menor costo comparativo y las de resultados más duraderos.Diversos estudios internacionales demuestran que un pequeño grupo de individuos son responsables de la mayoría de los delitos y este grupo se empequeñece a medida que se agrava el tipo de delito.[1] En este sentido existe un conjunto de factores de riesgo que influyen en el ingreso de estas personas a la actividad delictiva. Para el Estado es más conveniente estratégica y económicamente implementar medidas de este tipo, que por otra parte siempre resultan medidas menos violentas y económicamente más eficiente que la utilización posterior de los sistemas de justicia y seguridad.

 

[1]DANGEROUS PEOPLE Criminal Careers and “Career Criminals” edited by Alfred Blumstein, Jacqueline Cohen, Jeffrey A. Roth, and Christy A. Visher. Washington, D.C.: NationalAcademy Press, 1986.